8 ene 2016

Teatralismo del meme y la evaluación

ANTONIO: Quiero escribir un paper serio sobre las evaluación de las competencias lectoras…

PINCIANO: En lugar, de un paper, haz un teatralismo, es más didáctico.

MEME: Simplemente comparte un meme. Ahí te va:



EINSTEIN: Yo nunca dije esa pendejada.

MEME: Que sí, Beto, lo dijiste justo después de acertar con esa belleza de que “el mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón”.

EINSTEIN: ¡Que no, con una chingada! ¿Cómo voy a decir esas reverendas m…

ANTONIO: Por favor, tranquilo, ya sabes que así es la gente de los memes, que si no pones comillas: el escándalo.

MASAS DE TWITTER: ¡Plagio, plagio! ¡Ave maría purísima, los derechos de autor sin pecado concebidos!

ANTONIO: Pero atribuirle tonterías a famosos respetables es de lo más común. Hasta que surja la idea de que debe haber un derecho negativo de autor: que se respete nuestra capacidad de callar, de no decir estupideces.

CERVANTES: Que se nos admire por lo que no dijimos, por el sensato pudor de la omisión.

EINSTEIN: O sea, que actualmente a la educación ya se la cargó la fregada.

MEME: Es porque no le hacemos caso a Einstein que dijo: “Hay dos cosas que me admiran: el cielo estrellado y el orden moral en mis adentros”.

KANT: Coño, que ésa es mía.

ANTONIO: Bueno, miren, no importa quién dijo qué, el autor no tiene mucha importancia más que para las comidillas pequeñoburguesas, como dijo Einstein.

EINSTEIN: Que ya lo agarraste de coto y eso es bullying, ya no hace gracia.

ANTONIO: Lo que iba a decir es que si me dejan solo un ratito, puedo hacer mi paper.

MEME: ¿Vas a escribir que los peces no deben trepar árboles? ¿Qué los alumnos no deben presentar exámenes para obtener certificados, ingresar a la universidad u obtener fondos públicos?

PEZ: Mejor te cuento mi historia: yo iba según me llevaba la corriente, cuando una rama se cayó cerca de mí y también fue arrastrada por el río.

MEME: “Una rama no cae dos veces en el mismo río”. Albert Einstein. (A. Einstein amaga con un revólver a Meme)

RAMA: Me gustaba más estar arriba, resistiendo las corrientes de aire, unida al árbol, rodeada de hermanas. No me gusta ser un pez ahora.

PEZ: Yo le dije que estar en el río y dejar que el flujo la lleve no la convierte en pez.

RAMA: Yo no puedo ser lo que yo quiera, antes era rama y ahora el destino me ha vuelto pez.

MEME: “El destino es una fórmula que tenemos que despejar día a día con trabajo y amor”. Albert… digo, Immanuel Kant.

ANTONIO: Muy bonita historia, ahora, si me permiten, escribiré mi abstract: Se presentará en este trabajo un análisis para llevar a cabo en las aulas una evaluación entre pares con respecto a las competencias lectoras, especialmente, en el caso de los textos literarios... ¿Suena chido, no?

PINCIANO: Todavía él no había terminado su historia, prosigue, Pez.

PEZ: Le pregunté a otros peces si era verdad que además de peces podríamos ser otra cosa, por ejemplo, ramas. Si así fuera a mí me gustaría disfrutar las corrientes de aire y nadar como las aves.

CARDUMEN: Sigue la corriente. La vida es así y así son las cosas. No se puede hacer nada más. Esto es como es. Emparéjate, reprodúcete, sigue la corriente.

PEZ: Yo empecé a sentirme insatisfecho, sentí que un flujo de cosas inexplicables me llevaban a contracorriente. Decidí salirme del río y treparme a un árbol.

COSIMO PIOVASCO DI RONDO: Avanti, Pez, ven conmigo, y no desciendas más.

PEZ: Sólo que había un comité académico que antes de treparme me pidió que escribiera una solicitud de encaramamiento y me pidieron que firmara una responsiva, además de tener en cuenta que sería evaluado, de modo que si mi evaluación era mejor que la de otros animales allí presentes, se me otorgaría una licencia por dos años para subir a los árboles.

ANTONIO: Ya, qué interesante. Mi introducción dice lo siguiente: Dos problemas asociados a la evaluación son el derecho y la justicia, es decir, ¿cómo hacer una evaluación justa?, y ¿cómo formular reglas operativas que establezcan derechos sobre la evaluación, así como la metaevaluación?

MEME: “Para saber lo que es la justicia, tienes que sincronizarte con los dados del universo”. Immanuel… (Kant esgrime un sable hacia Meme) Albert… (Einstein hace que su pistola se asome) Antonio Rangel.

PEZ: Bueno, ya no me interrumpan: participé en el concurso de oposición, pues tal era la única forma de subir al árbol, se presentó también un mono, un pingüino, una elefanta, un tlacuache y el cenzontle. El mono en un parpadeo alcanzó la cima de la copa, yo fracasé en mis cinco intentos, lo mismo que la elefanta y el tlacuache, quien sin embargo, subió como 20 cm. Por su lado, el cenzontle comenzó un nido en cierta rama.

COMITÉ ACADÉMICO: Dado el protocolo, daremos a conocer nuestro resultado dentro de un mes, una vez que analicemos los desempeños según la reforma educativa.

PEZ: Dos meses después publicaron los resultados, y por suerte, fui aceptado como becario de encaramamientos; el tlacuache y el mono fueron rechazados porque carecen de la competencia de colaboración; el cenzontle también fue rechazado y hay una demanda en su contra por hacer uso del árbol sin previa licencia, con lo cual demostró que no tiene la competencia de obediencia ni de paciencia nivel súbdito. Sólo la elefanta y yo fuimos aceptados, ya que ambos tuvimos la competencia de sexualidades alternativas.

KANT: ¡Puta!, ¿qué ya nadie sabe lo que es la Ilustración?

EINSTEIN: Qué bueno que reencarné como perro.

MEME: “Aunque no esté de acuerdo en lo que compartes, diré que me gusta, porque la hipocresía es el comienzo de la libertad de expresión”. R. Descartes.

DESCARTES: ¡Ora!, ésa ha de ser de García Márquez, yo zafo.

ANTONIO: ¿Les interesa más la historia del pez que mi paper?


PEZ: Ya sé por qué me miran, pensarán que si como becario de encaramamiento arbóreo logré una nueva identidad, la verdad es que después de tres meses como becario, una vez recibido mi pago, comprendí que lo mío era otra cosa, entonces abandoné la idea de andar por las ramas, para evitarlo, me convertí en salamandra. Y puedo decir con orgullo que por fin estoy a gusto en este cuerpo. He corregido a Dios que si no juega a los dados es porque juega con los géneros sexuales, como bien decía Immanuel Einstein, mi novelista preferido.

ANTONIO: Fin, bravo, adiós. ¿Me dejan trabajar? Ya no quiero que digan que me la paso procastinando.

SALAMANDRA: Falta la moraleja.

MORALEJA: El pensamiento crítico, nuestra fuente de evaluaciones, no es reducible a un meme.

MEME: No le entendí.


1 ene 2016

Año nuevo: teatralismo nuevo

ANTONIO: Típico: estás en un teatralismo y terminas tirado en la calle.

2016: Te recuerdo que el año pasado no escribiste ni viviste, creo yo, ningún teatralismo.

ANTONIO: Tú qué vas a saber, sabrás el futuro pero no el pasado, así que vete a la farmacia y tráeme unos chilaquiles.

2016: Conozco el pasado por anamnesis, además la farmacia está cerrada y allí ni venden chilaquiles.

ANTONIO: Anamnesis, eso ni existe, ¿verdad tú Pinciano?, Oye, y ya que estás por aquí, prepárame un suero, por ahí debe de haber bicarbonato.

PINCIANO: Claro que existe la anamnesis, es la recordación que lleva al reconocimiento y a la reconstrucción de la identidad.

COCINA: Aquí no hay bicarbonato ni limón, tampoco azúcar, es más ni agua. A ver si ya haces el súper.

ANTONIO: Qué feo despertar así, inexplicablemente, desgastado.

HERIBERTO FRÍAS: Es el efecto sotol.

ANTONIO: ¿Qué?

DÍA ANTERIOR: ¿Tan pronto te has olvidado de mí? ¿Basta un nuevo sol para un nuevo olvido?

SOTOL: Mátame y recuérdame.

PROPÓSITOS: ¿Cómo ves, empezamos de una vez?

ANTONIO: No, aguanten, vuelvan mañana.

LARRA: Gran persona debió de ser el que llamó pecado mortal a la pereza.

ANTONIO: Si no es pereza, es que es día primero, hoy no se chambea. ¿Si es hoy primero?

SOTOL: No querías terminar el año si conocerme.

ANAMNESIS: Recorriste 42 vinaterías hasta encontrar una botella de sotol, primero quisiste echarte un caballito, y estabas escuchando ska; luego lo mezclaste con Squirt, y pusiste rock nacional.

LA PARRANDA MAGNA: Voy a tomar y tomar hasta mi nombre olvidar.

PANTEÓN ROCOCÓ: Esas noches, esos días, cuando tú te retorcías en mi brazos.

ANTONIO: Pero a mí ni me gusta el ska.

2016: Pues ayer y en el año que murió bien que bailaste One step beyond. Tal vez los chilaquiles te ayuden a desolvidar.

PINCIANO: Estábamos platicando de la conciencia, decíamos que vive bajo el resguardo de la memoria. Sostenías, sin embargo, que hacer conciencia no implica necesariamente hacer memoria, que si esto fuera necesario, entonces la historia sería más filosófica que la literatura.

ANTONIO: ¿Yo dije eso? ¿Antes o después del sotol?

2016: ¿Y a todo esto, ustedes cómo se conocieron?

ANTONIO: Pérate, tamos, tratando acá de... en fin,  vamos a barajearla más despacio. Lo que yo digo, es que el olvido es la obsesión más poderosa.

PINCIANO: Estamos claros que una obsesión es una necedad que retorna.

ANTONIO: Como los aboneros.

TELÉFONO: Buenos días, llamamos para darle la buena noticia de que en este año va a gozar de una cobertura médica, asistencia telefónica los 365 días y un seguro por gastos funerarios, ¿está de acuerdo?

ANTONIO: No, gracias, ahorita estoy en un teatralismo.

MADNESS: Hey, you, por qué no te gusta el ska?

ANTONIO: Volviendo al tema, yo diría que por más persistentes y duras que sean las obsesiones, nada es más persistente que el olvido. Hay pequeños olvidos, amnesias retrógradas y antero… ¿Tú te las sabes, Pinciano? Yo no me acuerdo.

BUÑUEL: La amnesia anterógrada esconde palabras y nombres, pequeños recuerdos. La amnesia retrógrada  puede borrar los recuerdos de toda una vida, como le sucedió a mi madre.

PINCIANO: En cierto sentido, debes reconocer que sin memoria la conciencia se debilita, ¿cómo una madre que ha olvidado el rostro de su hijo podría ser consciente de la obligación que tiene para con él?

ANTONIO: Ya, claro, por eso es que la anamnesis es terapéutica y la Historia es indispensable para la cohesión social y shalalá. ¿Pero no será que imaginar el pasado es muy semejante a imaginar el futuro? ¿No es finalmente el pasado una reconstrucción verosímil y onírica? Entonces si la memoria es sueño, el sueño no puede fundamentar la conciencia, la conciencia entendida como reguladora ética debe inspirarse en lo innato, en aquello que trasciende cualquier rememoración.

TELÉFONO: En la actualidad es muy importante estar preparados para las contingencias y qué mejor que adquirir un seguro para que nuestros seres más queridos tengan una protección, ¿está de acuerdo?

ANTONIO: Deje le paso a Pinciano.

PINCIANO: Que no, hombre, que no, que yo ya voy por el cuarto siglo de muerto. Mejor, usted, señor Colcénter, díganos, ¿le parece plausible que exista una ética innata, ajena a los avatares de la memoria, y que aunado a esto podamos usarla como fundamento de la conciencia?

ANTONIO: ¿Por cierto, quiere un poco de chilaquiles? ¿Sí?

TELÉFONO: Tomaré estas preguntas como una afirmación, hoy mismo se descontará de su cuenta su primer pago. Gracias. Que tenga una excelente tarde.

ANTONIO: Bueno, equis. ¿Tú qué dices?

PINCIANO: Que no alcanzo a ver cómo esto ser relaciona con la literatura.

MADNESS: Ni con el ska.

SOTOL: Ni con la cruda.

ANTONIO: Pues es que no se concentran. Pongan atención. Si en una narración hay una vuelta al pasado por parte de un personaje, lo que vulgarmente llamamos anamnesis, para precisar lo llamaré recuerdo. Entonces cuando un personaje revive el pasado, con ello, transforma la identidad del presente, tanto para sí como para el público. Esto muestra la pervivencia de lo vivido y que la conciencia está vinculada a la remembranza.

PINCIANO: ¿Entonces cómo es que lo niegas?

ANTONIO: Porque, pongámonos ingenuos, si esto es así. ¿Qué es más conveniente para el espíritu…

HAMLET: Ésa era mi línea…

ANTONIO: Tú cállate, digo, ¿qué es más conveniente para la sociedad tener presente la historia y tomar conciencia de los hechos históricos  o tomar conciencia de los hechos que pudieron haber ocurrido según los textos literarios?

PINCIANO: Supongo que piensas que individualmente también se puede plantear la pregunta: ¿qué es más terapéutico recordar pasado o trabajar con imaginaciones?

ANTONIO: El filósofo no se equivocó: la historia no es más filosófica que la literatura, o dicho de otro modo, la literatura es más terapéutica que la historia.

SOTOL: ¿También la literatura es buena para la cruda?

ANTONIO: Tú desaparece, que no quiero saber nada de ti, porque ya me acordé de lo que pasó.

2016: Aquí comenzamos.


PROPÓSITOS: Nosotros volveremos mañana.

7 dic 2015

Noticia

Esta noticia me grita intensos versos de veintidós sílabas sin centro
que son de arte desmedido por la contentura ciega de montaña rusa,
aunque tuve miedo y suerte, niñez y ansiedad, saliva en colmillos por dentro,
pues hay ferocidades en las fauces de los instantes previos a la chuza
(y estos instantes fueron meses: un año se hizo canoso con su firma)
Al fin cayeron los bolos, tierra a la vista al fin, ¡Y es l’ora de la comida!
Sólo no olvido lo amargo en el paladeo de la moneda de la vida.

15 oct 2015

Chimuelo

Tuvo casi la certeza de que estaba dentro de un sueño. Esto le sirvió para tranquilizarse y sentir una especie de respaldo metafísico.
Pudo ver con detenimiento los instrumentos de extracción que sujetaban las mujeres: eran excesivos, demasiado plateados, extremadamente gruesos y de un tamaño absurdo. ¿Cómo alguien en el mundo real podría sacar muelas con esas armas? Además las cinco mujeres que amagaban con violar su boca con tales fierros eran conocidas suyas: una maestra de la secundaria, cuyo nombre tambaleaba en su memoria sin decidirse a caer o a esfumarse; una amiga de la universidad, a quien no veía desde hacía dos años; ninguna de las dos era dentista. Estaba también la prima de su novia que trabaja como enfermera, ella era la única un poco consistente con la sala de dentista en la que él se hallaba, sin embargo, tal chica no llevaba una bata blanca sino unos pantalones de mezclilla muy ajustados y un escote exactamente igual a la primera vez que la conoció.
Sonrió porque pensó para sí mismo que definitivamente estaba en un sueño. Las otras dos mujeres tenían rostros que se difuminaban, como si fueran fotografías que no lograran revelarse. Quizá una era su tía y la otra una mujer que conoció en un viaje y con la que vivió un buen fin de semana. ¿Qué otra cosa podía ser si no era un sueño?
La supuesta prima lo anestesió con un golpe de las descomunales pinzas dentales que traía: sintió la humedad de la sangre bajando con lentitud desde su ceja. Quedó aturdido. ¿Hace cuánto que no tenía un sueño tan vívido? Luego oyó que con una voz que parecía no pertenecerle a la joven enfermera, le preguntaba si le gustaría vengarse dándole una nalgada. Pero como tardó en responder, pues su desconcierto proseguía, recibió otro golpe en otra zona de la cara, la cual cubrió con ambas manos temiendo otra embestida.
Después, la maestra de escuela, quizá se llamaba Nayeli, le dijo que ya podía estar tranquilo, que se descubriera el rostro, que ella no le haría daño. El hombre miró las palmas de sus manos en cuanto las separó de su cara. Se sorprendió de que no estuvieran manchadas de sangre. Antes de que se preparara, Nayeli, o como se llamara, le había introducido un taladro y le destruía una muela. Comprendió que tenía piernas y brazos amarrados a un sillón reclinable. Necesito despertar, se dijo, ¿qué diablos significa este sueño hijo de puta?
Su probable tía también se acercó, al verla de cerca notó que parecían sus facciones hechas de humo. ¿Qué pasa? Se atrevió a preguntarle. Tienes que perder tus tres dientes, ya te destruyeron uno y ahora te quitaré otro. Le metió los dedos a la boca, atenazó el incisivo central y de un tirón se lo voló. A pesar de que seguía creyendo que se trataba de un sueño, el hombre comenzó a llorar.
Su amiga de la universidad lo tomó de la mano, entre sus labios comenzaba a moverse un hilillo de sonrisa, no de burla, sino de coquetería. Vamos a huir, Pepe. Él no pudo responder ni articular palabra ni siquiera en su mente. Si me desnudas no voy a resistirme, dijo ella. Y él se dio cuenta que ya no estaba en el sillón de la tortura dental. A huevo es un sueño, dijo casi llorando, y ella decidió subir su falda desde la altura de la rodilla hasta la cintura.
Cuando me doy cuenta de que un sueño es un sueño puedo manipularlo. Pongo todo a mi favor y luego despierto. Sin embargo, mientras Pepe –si acaso así se llama-- pensaba eso, paradójicamente sufría angustia. La piel la tenía de gallina, temblaba de frío, le palpitaba como una pelota demente el corazón. Pero la mujer seguía encuerándose, y estaba bonita.
Intentó hablar con ella. Helena, Helena, le dijo sin poder armar una frase. Luego con verdadero pavor se acercó la mano al aliento, la detuvo a muy corta distancia de la dentadura, cerró los ojos y dos instantes después, gritó como un niño de tres años. Quiso luego recobrarse, sin pensar con claridad, decía: me arrancaron los dientes, es que es el mismo sueño, y si no despierto, pesadilla no sueño, igual debo despertar, qué significa esto, qué cené, no recuerdo nada.
Parece que no te gusto. Dijo la mujer, casi desnuda: todavía tenía sus zapatos de tacón. Enseguida le dio una patada que le hizo perder otro par de dientes. Se arrastró por el suelo tras los dientes que botaron. Tembló y luego se contrajo y sus párpados se entrecerraban y sus dedos con mucha con rigidez se retorcían.
La otra mujer difusa, la del viaje, hizo un intento por calmarlo. Así que estaba de nuevo sobre el sillón reclinable, pero con herramientas dentales de tamaño y formas regulares.
--Aunque estoy seguro de que esto es un sueño, no me siento consolado.
--¿Y si supieras que esto no es un sueño?
--Es horrible, me han destruido la boca, me quitaron los dientes.
--¿Es tan grave?
--Me da mucho miedo.
--¿Qué?
--No sé qué significa, pero me da mucho miedo.
--¿Recuerdas dónde nos conocimos?
--Sí, en Venezuela, justo después del fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez, una asociación política me había invitado a Caracas, pero me escapé a Maracaibo y nos conocimos en un bar, no recuerdo su nombre, ni el nombre de la calle, sólo sé que está a la vuelta de un teatro, y en la esquina hay un semáforo demasiado alto, eso recuerdo, qué semáforo tan alto, nadie lo puede ver, entonces te vi, estabas enojada, luego te me quedaste viendo fijamente, luego bajaste, porque hay que bajar tres escalones para entrar al bar, y me dijiste con mucha seguridad que te invitaría esa noche todo lo que tú quisieras.
--¿Qué más recuerdas de mí?
--Eras psicóloga, especializada en niños, vivías sola porque tu madre había muerto. Estabas divorciada. Tu única hija había preferido vivir con su padre. Estuvimos desnudos muchas horas. Dos días. Tuve que volver a México. No te gustaba usar internet y… no sabía que en los sueños se pudiera recordar, quiero decir sin vivir o revivir, ¿si me explico?
--No. ¿Por qué crees que esto es un sueño?
--Nada tiene sentido, hay saltos en el tiempo y en el espacio: mira ahora este es mi departamento.
--¿Qué vas a hacer?
--Voy a intentar dormirme, me siento muy cansado, molido. Ojalá estuvieras conmigo en la vida real, quiero decir, entonces sacrificaría mi descanso con tal de hacerte unas caricias. Me vendría muy bien tu presencia, mis padres recientemente han muerto y para colmo perdí el trabajo. Al menos cuando despierte tendré mis dientes. ¿Por qué hay privilegios sólo soñados?

Unas horas más tarde Pepe despertó: amarrado, con cuatro dientes menos y viendo frente a él otra vez los mismos instrumentos de tortura dental.