¿Será tan difícil un lugar habitable?
algo como un cueva
mas con una sutil ventana
para defenestrar oscuras ideas
y con esas otras ventanas
que pintaron los impresionistas
y con una puerta tan como la A
de un niño en un columpio
abierta
quiero servirle a Dios y al diablo
a ver si nos reconciliamos
en una mesa redonda
luego de un buche de café
ínferos y paraíso se contagian
y si blanco y negro conviven
sería posible convivir
con el diario del mes pasado
para creer leyendo que va lenta
la disolución del mundo
el fraude de los trabajosos días
también se disfruta
porque las radios cantan
y hay tiempo para el rock
y tiempo para el jazz
y tiempo para el blues
la música siempre
corre tras el viento
hermosamente
yo no quiero ya correr sino estar
en un espacio donde despacio
las conversaciones vayan
sedimentando las amargas
marcas de que uno está vivo
¿cuánta renta pagaría
por una ciudadela personal
por un par de vicios en la noche?
creo que yo sí daría mi vida
por vivir en un lugar habitable.
22 nov 2007
7 nov 2007
¿Otro canto a la vida?
el albedrío de negar la vida es casi divino.
Ramón López Velarde
¿Cómo es que fornicas con la muerte?
esta daga inquiriste, y yo no sé
ella me invita a veces
tiene una tierra de íntimo retiro
mas reclama si no la busco
si no ve mi esfuerzo, se me oculta
ella es también mujer celosa
se ha encelado de ti y tú lo ignoras
ella entre mis sueños me pregunta
y me brinda también una cama
del sigilo asegurando la puerta
y oscuramente mi piel queda
esperándola
sólo las velas murmuran mantras
si su breve ropa negra se desliza
en mí la siento con tenue timidez
me habla sin juventud, cual madre
con lenta ansiedad
me forja un báculo de rígido fuego
un dolor de pequeña eternidad
Trato de no pensar en ti si la beso
de no extrañar tu carne si toco
sus telas de olores densos
trato de no mirarte cuando la miro
de no soñar tu sabor, intento
cuando estira sus uñas
y me pide el rostro
para que mire de frente tu ausencia
yo voy ciego con mi báculo
acariciando la cara de la tierra
Ay, la boca de la tierra me sonríe
y me mira también con ojos ciegos
Es tan dulce su piel desgarradora
su ansiedad pausada envolvente
su desnudez oculta
una belleza que me duele
cuando me llama
¿de qué rincón brota su voz?
dice vente conmigo
yo lo intento y no puedo, yo fracaso
ella comprende, ella sabe que te veo
siempre, vida
y que me quedo contenido
pensándote, sin terminar, estéril.
Ella viene y se me va
sin que pueda seguirla
Aun de cerca me es ajena
aun si ciñe mis pensamientos
me es lejana su voz
su inmensa luz sofocada
su bramido susurrante
ese eco triste de aurora antigua
eco nebuloso y extranjero
sin palabras
espejo saturado de silencio
donde mis cuencas me miran
y miran la mentira del cuerpo que habito
de esta carne que tú tocas cada día
y que cada día realzas y flagelas
estoy condenado a ti por ahora
mujer hermosa, vida mía
Mas yo he de terminar con ella
con quien sí me será fiel
perennemente, no sé cuándo
ya no tendré ojos para ti
nada tendré para ti
y mi semen, mi vida
será para ella
para mi buena muerte.
Ramón López Velarde
¿Cómo es que fornicas con la muerte?
esta daga inquiriste, y yo no sé
ella me invita a veces
tiene una tierra de íntimo retiro
mas reclama si no la busco
si no ve mi esfuerzo, se me oculta
ella es también mujer celosa
se ha encelado de ti y tú lo ignoras
ella entre mis sueños me pregunta
y me brinda también una cama
del sigilo asegurando la puerta
y oscuramente mi piel queda
esperándola
sólo las velas murmuran mantras
si su breve ropa negra se desliza
en mí la siento con tenue timidez
me habla sin juventud, cual madre
con lenta ansiedad
me forja un báculo de rígido fuego
un dolor de pequeña eternidad
Trato de no pensar en ti si la beso
de no extrañar tu carne si toco
sus telas de olores densos
trato de no mirarte cuando la miro
de no soñar tu sabor, intento
cuando estira sus uñas
y me pide el rostro
para que mire de frente tu ausencia
yo voy ciego con mi báculo
acariciando la cara de la tierra
Ay, la boca de la tierra me sonríe
y me mira también con ojos ciegos
Es tan dulce su piel desgarradora
su ansiedad pausada envolvente
su desnudez oculta
una belleza que me duele
cuando me llama
¿de qué rincón brota su voz?
dice vente conmigo
yo lo intento y no puedo, yo fracaso
ella comprende, ella sabe que te veo
siempre, vida
y que me quedo contenido
pensándote, sin terminar, estéril.
Ella viene y se me va
sin que pueda seguirla
Aun de cerca me es ajena
aun si ciñe mis pensamientos
me es lejana su voz
su inmensa luz sofocada
su bramido susurrante
ese eco triste de aurora antigua
eco nebuloso y extranjero
sin palabras
espejo saturado de silencio
donde mis cuencas me miran
y miran la mentira del cuerpo que habito
de esta carne que tú tocas cada día
y que cada día realzas y flagelas
estoy condenado a ti por ahora
mujer hermosa, vida mía
Mas yo he de terminar con ella
con quien sí me será fiel
perennemente, no sé cuándo
ya no tendré ojos para ti
nada tendré para ti
y mi semen, mi vida
será para ella
para mi buena muerte.
La agenda del FAP
Yo no tengo idea de si la Iglesia Católica tiene una agenda. Pero acabo de leer un artículo así titulado del coordinador de la Comisión para la Defensa del Estado Laico del Frente Amplio Progresista (FAP), un tal Héctor Vasconcelos. La comisión de tan rimbobante nombre le da a ese personajillo un título cuasi nobiliario, seguramente, también le da de comer y le ofrece una vida holgada, gracias a nuestros impuestos, recibidos, por supuesto, a través de los diputados bajo el yugo voluntario del FAP, ¿si no de qué otro lugar se mantiene ese gobierno pirata encabezado por AMLO?
Para la existencia de tal comisión debe suponerse la existencia de una amenaza grave contra el Estado laico. ¿Y eso existe fuera de la mente paranoica de estos convenencieros cuentachiles del gobierno pirata?
Para mí quienes tienen una mayor mentalidad religiosa son los anticlericales. Este señor es un ejemplo, no le voy a decir Vasconcelos, por respeto a José. Hay ciertos apellidos que uno tiene que merecerse. Don Hectorcito, pues, sostiene unas ideas excesivamente polarizadoras, falsas e intolerantes con respecto a la Iglesia Católica. Sobre el clero en el siglo XIX apunta lo siguiente: "Actuaron como lo que son: súbditos de un poder extranjero y supranacional. Estuvieron siempre al lado del anti-México, mientras el otro bando, el de nuestra tradición liberal, forjó lo que hoy llamamos México. Ésa es la historia que monseñor o desconoce o conoce demasiado bien, pero pretende negar."
Desde ese verbo en plural puesto cobardemente sin sujeto, ¿quiénes actuaron, los clérigos, los católicos, los obispos, ? Pero mucho peor resulta eso de que sólo un bando forjó México. ¿O sea que en un país con el 90 por ciento de católicos sólo los liberales hicieron México? Qué locura. La identidad del mexicano es inconcebible sin el catolicismo, ¡y lo digo yo, que soy ateo!
La visión descaradamente maníquea de la historia mexicana, me parece no sólo absurda sino violenta. Pretende eliminar al otro, negarlo hasta su desaparición. ¿Esto es una defensa del Estado laico o un ataque contra la Iglesia?
Por otra parte, qué hay de todas las críticas contra el neoliberalismo por parte del FAP y su reivindicación del liberalismo. ¿No es una llamativa contradicción? Sobre todo si tenemos en cuenta que la diferencia entre el neoliberalismo y el liberalismo del XIX, es que el actual cuenta con una mayor preocupación social, un mayor proteccionismo de las clases bajas, eso que se podría conocer vulgarmente como "más de izquierda". El PAN es un partido liberal en términos generales. Un partido que ni es católico ni democristiano. Aunque les pese, inclusive a unos cuantos panistas.
Otra perla de intolerancia, más que de ignorancia, del buen Hectorcito es la siguiente: "La Iglesia enfrenta una batalla irresoluble contra la modernidad, es decir, contra los valores que surgen con la Ilustración o, si se quiere, desde la revolución de Copérnico y Galileo: la concepción de la vida basada en la razón, la información, la ciencia, el humanismo, la tolerancia y la libertad".
Por principio no sé si debamos todavía continuar hablando de modernidad en este mundo posmoderno. Sobre los valores de la Ilustración se podría debatir tendidamente, pero ya desde el romanticismo fueron descubiertas sus resquebrajaduras. Pero sí me interesa señalar que eso que llama la revolución de Copérnico y Galileo, no es tal como en ese texto pudiera inferirse. La concepción de la vida basada en la razón no algo propio de la Ilustración ni de la modernidad. La racionalidad moderna es un tipo de racionalidad, pero no es la única racionalidad. Las concepciones de la antigüedad clásica y de la Edad Media también estuvieron basadas en sus propias racionalidades. La creencia en Dios no es irracional. Aunque les pese, inclusive, a unos cuantos religiosos.
La ciencia no es atea ni, mucho menos, antirreligiosa. De hecho, es posible dedicarse a Dios y a la ciencia, pienso, por ejemplo en Joseph Priestley, en Lázzaro Spallanzani. Si ellos u otros científicos tuvieron confrontaciones no fue con la Iglesia, sino con algunos miembros del clero. Es necesaria la distinción para no caer en explicaciones simplonas de la realidad.
Y si el catolicismo no está confrontado con la ciencia, mucho menos con el humanismo. Por el contrario, hay que aceptar que el cristianismo es un humanismo. Esas personas que aprenden lenguas muertas y vivas para mejor comulgar, comunicarse, con Dios y con los otros, son indudablemente humanistas.
Los análisis políticos en blanco y negro se tambalean por sí mismos, pero también suelen arrastrar muchedumbres violentas. A eso le temo. Me nausean quienes gustan de polarizar a las masas como estrategia para ganar puestos de poder público. Por eso he escrito, para decir que no, que se equivoca el FAP. En México no está amenazado el Estado laico, y si lo está es por aquellos ateos fundamentalistas, ya que el jacobinismo es también una religión.
Fundamentalismo ateo
Michel Onfray es un fundamentalista del ateísmo. Odia los monoteísmos, los ataca sin piedad y sin objetividad. Por lo cual, me parece muy difícil considerarlo como un filósofo. La filosofía debe combatir las opiniones viscerales y lo que hizo Onfray en su Tratado de ateología fue elaborar un libro lleno de opiniones viscerales haciéndolo pasar por ensayo filosófico.
De tanto que atacó las contradicciones del cristianismo, del judaísmo y del Islam, no se detuvo a realizar una autocrítica de sus propias contradicciones ni de sus juicios mal fundamentados. Entre sus múltiples fallas, me parece que está el considerar tajantemente que la religión en general es dañina. Así como agrupar con un solo nombre diferentes religiones, porque no son una sola el protestantismo, el catolicismo, el calvinismo, el luteranismo. Tampoco el Islam ni la religión judía son una sola. Tienen sus variantes; englobarlas implica necesariamente la realización de un análisis superficial y demagógico.
También me llama la atención que este francés, muy pagado de sí mismo, en sus críticas hacia el monoteísmo las enfatice principalmente contra los musulmanes y los cristianos. Evita criticar a los judíos, sin duda, porque hubiera sido políticamente incorrecto. Por eso considero su supuesta actitud subversiva más bien como la de un francés con ínfulas de superioridad racial e intelectual, jacobino y retrógrada, que busca un apoyo racionalista para justificar el ataque a una cultura diferente a la suya.
Y es que considero un sumo error no considerar que el racionalismo radical es religioso y que las supuestas luces de la ilustración francesa degeneraron en un imperialismo cruel y asesino, que justificaba la esclavitud de los no franceses. ¿Y sobre esa religión que dice Onfray? Nada.
Por otra parte no se limita a desear el fin de la religión, sino a desear el fin de todos los valores cristianos. No concede ni un solo matiz de bondad a la ética judeocristiana. ¿No es eso una prueba irrefutable de su fundamentalismo y de su insensatez?
Y yo digo esto que soy ateo, que no creo en ningún Dios pero sí en los valores judeocristianos y musulmanes. Y, sobre todo, creo que propugnar por la desaparición de estos, implica un ataque grave contra la libertad de culto y la libertad de conciencia.
Onfray comete un craso error, al considerar que si la gente tiene religión es exclusivamente por ignorancia y que si no fueran ignorantes serían ateos y serían libres. Lo cual es mentira. Isaiah Berlin ha mostrado que esta concepción de libertad genera totalitarismos y resulta de hecho una agresión en contra de las libertades. La gente tiene religión porque así lo ha elegido. Y eso no debe combatirse a menos que se tenga un nulo respeto por las libertades civiles. El Estado debe ser laico, pero no ateo.
Pese a mis críticas, el libro no es totalmente malo. Contiene alguna información interesante. Además, como pudo observarse, se trata de un libro provocador, que ha tenido mucho éxito en librerías, y ya también hay otro par de libros que lo refutan, pero creo que son deficientes refutaciones, hechas desde la perspectiva religiosa. Desde el laicismo o desde el ateísmo creo que se pueden encontrar mejores propuestas como la filosofía de Comte-Sponville que se declara ateo fiel, o en Fernando Savater que casi idénticamente plantea la posibilidad de una fe sin Dios.
De tanto que atacó las contradicciones del cristianismo, del judaísmo y del Islam, no se detuvo a realizar una autocrítica de sus propias contradicciones ni de sus juicios mal fundamentados. Entre sus múltiples fallas, me parece que está el considerar tajantemente que la religión en general es dañina. Así como agrupar con un solo nombre diferentes religiones, porque no son una sola el protestantismo, el catolicismo, el calvinismo, el luteranismo. Tampoco el Islam ni la religión judía son una sola. Tienen sus variantes; englobarlas implica necesariamente la realización de un análisis superficial y demagógico.
También me llama la atención que este francés, muy pagado de sí mismo, en sus críticas hacia el monoteísmo las enfatice principalmente contra los musulmanes y los cristianos. Evita criticar a los judíos, sin duda, porque hubiera sido políticamente incorrecto. Por eso considero su supuesta actitud subversiva más bien como la de un francés con ínfulas de superioridad racial e intelectual, jacobino y retrógrada, que busca un apoyo racionalista para justificar el ataque a una cultura diferente a la suya.
Y es que considero un sumo error no considerar que el racionalismo radical es religioso y que las supuestas luces de la ilustración francesa degeneraron en un imperialismo cruel y asesino, que justificaba la esclavitud de los no franceses. ¿Y sobre esa religión que dice Onfray? Nada.
Por otra parte no se limita a desear el fin de la religión, sino a desear el fin de todos los valores cristianos. No concede ni un solo matiz de bondad a la ética judeocristiana. ¿No es eso una prueba irrefutable de su fundamentalismo y de su insensatez?
Y yo digo esto que soy ateo, que no creo en ningún Dios pero sí en los valores judeocristianos y musulmanes. Y, sobre todo, creo que propugnar por la desaparición de estos, implica un ataque grave contra la libertad de culto y la libertad de conciencia.
Onfray comete un craso error, al considerar que si la gente tiene religión es exclusivamente por ignorancia y que si no fueran ignorantes serían ateos y serían libres. Lo cual es mentira. Isaiah Berlin ha mostrado que esta concepción de libertad genera totalitarismos y resulta de hecho una agresión en contra de las libertades. La gente tiene religión porque así lo ha elegido. Y eso no debe combatirse a menos que se tenga un nulo respeto por las libertades civiles. El Estado debe ser laico, pero no ateo.
Pese a mis críticas, el libro no es totalmente malo. Contiene alguna información interesante. Además, como pudo observarse, se trata de un libro provocador, que ha tenido mucho éxito en librerías, y ya también hay otro par de libros que lo refutan, pero creo que son deficientes refutaciones, hechas desde la perspectiva religiosa. Desde el laicismo o desde el ateísmo creo que se pueden encontrar mejores propuestas como la filosofía de Comte-Sponville que se declara ateo fiel, o en Fernando Savater que casi idénticamente plantea la posibilidad de una fe sin Dios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)