6 oct. 2010

La madre nutricia (tercera parte)

Lo ideal sería que todos sintieran la generosidad de la UNAM como un virtud digna de ser reproducida, que valoran la belleza de las buganvilias y de los petigrises, de los heliotropos y de las piedras volcánicas. Pero hay quienes pasan por la UNAM con el interés fijo, no en el conocimiento sino en el dinero que obtendrán una vez titulados, hay quienes cruzan el campus sin oler ni escuchar el auge y la caída del imperio de las jacarandas. Hay quienes, aún en el edén, se sienten insatisfechos.

Yo, sin embargo, al contemplar lo que significa la UNAM en mi vida no puedo sino sentirme agradecido, dichoso y comprometido. Agradezco hasta las lluvias que caían como hordas bárbaras sobre las Islas. Fui feliz en los cines, en los conciertos, en las obras de teatro; cuán amplios horizontes se abrían, cuánta riqueza se ofrecía al paso, hay tanto por agradecer que las palabras no alcanzan a nombrar.

Me cambió la vida estudiar en la UNAM. Admiré a casi todos los profesores. Especialmente a los que parecían felices, a los que sonreían en las clases, a los que fumaban, aquellos que se interesaban más en el lado humano que en el académico. Porque qué pobre sería una universidad llena de académicos deshumanizados.

Estoy orgulloso de haber hecho más amigos que contactos profesionales. También admiré a la mayoría de mis compañeros: a los sensatos y a los insensatos, a los politizados y a los apolíticos, a los marxistas y a los anarquistas, a los de ciencias y a los humanistas, a los de contaduría y a los de ingeniería. Con todos ellos pude hablar de literatura.

Lume v'è dato a bene e a malizia, e libero voler; che, se fatica ne le prime battaglie col ciel dura, poi vince tutto se ben si notrica… Tardé bastante tiempo, pero al fin entendí lo que decía Dante a la entrada de la Facultad de Filosofía y Letras. Nos ha sido dada la luz para distinguir lo bueno de lo malo y tenemos libertad para resistir las duras batallas y, con paciencia, vencer los obstáculos. Y la luz y la libertad las dona esta madre nutricia, generosa, así como nos impulsa a la conciencia y al compañerismo.

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