miércoles 8 de julio de 2009

La T en el estómago

Antes de los historiadores, ya existían las tortillas en Mesoamérica. Su importancia es evidente, puesto que el imperialismo del pan no las ha podido sustituir a la hora de la comida en las mesas mexicanas. Me refiero a la tortilla por excelencia, a la paradigmática, a la de maíz.

Voy a soslayar a las otras tortillas que existen en el mundo en gran cantidad y variedad: de huevo, de plátano, de yuca, de manteca, de harina, de camarones, de papas, en fin, y tampoco pensaré en los panes planos, sin levadura, del Mediterráneo y del Medio Oriente, yo haré de cuenta que la tortilla afgana es una sincronizada, que la chapati o roti de la India son burritas, y que los papadams o paparis son tostadas o quesadillas.

El nombre de tortilla es impreciso, es un diminutivo de torta. Los conquistadores de América no sabían desligarse de su visión anclada en el Viejo Continente. ¿Pero cómo podían explicarse lo nuevo sino recurriendo a la viejo? Por eso definió López de Gómara a la tortilla como un pan de maíz, y si para Occidente el pan era maná, alimento sagrado, el maíz en Mesoamérica también era don de los dioses.

No exagera mucho Octavio Paz al comparar el descubrimiento del fuego con el del maíz. A esas manadas de homo sapiens que recurrían el mundo matando mamuts, apenas si los podemos considerar abuelos legítimos. En cambio, a aquellas tribus que se detuvieron a reflexionar en la tierra, en las grandes posibilidades de una semilla, a los que iniciaron el cultivo del maíz hace cinco mil años y, con ello, la cultura, nunca les escatimaremos el nombre de antepasados. Si aquéllos llegaron a comer tortillas, seguro que sí eran mexicanos.

En Oaxaca se han encontrado unos cuantos restos de comales que datan aproximadamente del 500 a. c. Y no tenía caso inventar el comal si no era para hacer tortillas, así que éstas ya tendrían que haber existido, ¿qué fue primero el comal o la tortilla? Algunos historiadores creen que en un principio se debieron utilizar lajas calientes de piedra para cocer tortillas.

En náhuatl, maya, zapoteco, mixteco y otomí existe una palabra para nombrarla, eso quiere decir que la tortilla es más mexicana que el calendario azteca que era puramente mexica. Cabe recordar, también, que los verdaderos conquistadores de Tenochtitlán, los tlaxcaltecas, deben su nombre a la costumbre de comer tacos, tlaxcalli, vendría siendo: lugar de tortillas.

Desde el periodo colonial, por la severidad de las leyes contra los indígenas, las panaderías fueron negocio exclusivo de los españoles. No creo equivocarme al afirmar que el pan no sólo es católico, también es burgués y conservador, no es casual que el partido de la derecha en México, haya escogido ese nombre. Por el contrario, la tortilla es proletaria, guerrillera y revolucionaria. La tortilla acompañó a los ejércitos de Morelos y de Vicente Guerrero, así como a los de Villa y Zapata. Tortillas de arriero, hechas a mano, con amaranto, tostadas para que no se fueran a descomponer con el trajín de los días.

Y finalizada la Revolución, la tortilla dejó de ser discriminada y se vendió indiscriminadamente gracias a las tortilladoras, esas máquinas que desde los años veinte empiezan a extenderse en las ciudades y a ser también el símbolo de la industrialización, del milagro mexicano y de la urbanización.

Tampoco es casual que la máxima obra literaria de México se desarrolle en un comal, que eso es la Comala de Rulfo, valle caliente y redondo e infinito, propicio para nosotros los hombres de maíz, o mejor dicho, hijos del maíz (o del máis), ¿No se desgrana, al final, Pedro Páramo como un elote, como nixtamal desmoronado, como esquite ahogado en las aguas de la nada?

Aún recuerdo el ruido de la tortillería, el sol pesado de las dos y media de la tarde, la fila larga, larga, mi uniforme de primaria, las señoras cargando un trapo para ahorrarse unos centavos del costo del papel, y sí, claro, por supuesto, que recuerdo la velocidad del que despachaba para darme una tortilla con sal. ¿Todavía existe eso? Recuerdo el calor en las manos y el aroma de un kilo redondo. Luego remojaría una en la sopa, le echaría salsa, o me la comería sola, o en un taco de jamón o de cualquier cosa, que todo es taquizable, o sea, susceptible de volverse taco: la tortilla es barroca. Tiene dos lados y por una extraña causa los extranjeros no saben distinguir un lado del otro. ¿Habrá un gen tortillero? Conste que no aludo a la comunidad LGBT.

En conclusión, las tortillas son parte de nuestra historia, colectiva y personal, si suben de precio causan crisis porque no podemos dejar de comerlas ni dejar de comer, ni modo, llevamos la X en la frente y las tortillas, las de en medio que son las buenas, en la panza.

martes 7 de julio de 2009

A falta de pan...

Tal vez no se pueda enseñar a escribir, ¿cómo se podría enseñar a ser sensible? Pero se pueden enseñar algunas cosas, si no a pensar, sí a organizar las ideas; si no a convencer, sí algunas artimañas retóricas; si no a ser consciente, sí a investigar, y etc.

Tengo la responsabilidad de conseguir que un puñado de personas sea capaz de redactar un ensayo de dos cuartillas para que con ello logren un certificado que les permita ganar unos cuantos pesos más. Un reto agradable.

Me gusta mucho dar clases y no creo hacerlo mal, aunque a veces me invaden las dudas. De todas las clases que doy, debo decir que enseñar a escribir, o pretender tal cosa, es la que más me gusta. Aunque pienso que sería imposible enseñar a escribir poesía, uno sólo puede dar algunos consejos, ciertas recomendaciones, pero la inspiración poética no es para todo el mundo. Creo como Nicanor Parra, que la poesía es para la inmensa minoría. Y con la prosa, el cuento y la novela ocurre algo semejante, es una cuestión de personalidad, me parece, estar inclinado a contar cosas y poseer gracia para hacerlo. Lo mismo con el teatro. Quizá sólo se puedan aprender cuestiones técnicas.

Puedo equivocarme, y puede ser que existan expertos capaces de en verdad enseñar a escribir, como sea, al menos yo me declaro incapaz para adiestrar en cuanto a la poesía y el cuento, sin embargo, considero que si todo mundo puede pensar y forjarse una opinión, todo mundo puede realizar un ensayo. Más aún, considero que yo, sin ser un ensayista certificado, puedo transmitir alguna cosilla acerca de cómo escribir ensayos.

Quiero que todos mis alumnos escriban y he pensando en ciertos temas para que lo hagan, asimismo me he comprometido conmigo mismo para escribir sobre cada uno de esos temas. Como son dos grupos, me tocaría hacer dos ensayos cada semana. El primero que haré, será acerca de la tortilla, va a ser un pequeño homenaje a Salvador Novo, que escribió un ensayo muy bonito titulado “Antología del Pan”. Vicente Molina Foix robó algo más que el título para escribir un artículo, también muy bueno, sobre el más divino y el más humano de los alimentos, universal y rival de la mexicanísima tortilla.

Ahora que lo pienso no es un tema sencillo, ¿qué podré decir sobre las tortillas? No sé, pero a falta de pan...

martes 23 de junio de 2009

Contra el voto nulo

Sin partidos políticos, la clase alta consolidaría sin ningún pudor la esclavitud. Por eso mismo, estoy en contra de que existan candidatos ciudadanos. Los únicos ciudadanos que podrían pagar una campaña política son los grandes empresarios, que ya de por sí, por el peso de sus cuentas bancarias, poseen un gran poder, que redunda en corrupción, tráfico de influencias, injusticia social y desmoralización colectiva.

Sin partidos políticos no hay democracia, hay plutocracia. Por eso creo que quien promueve el voto nulo, consciente o inconscientemente, es partidario de la oligarquía.

Por más anticomunista que se pretenda ser, nadie con un poco de inteligencia debería negar la existencia de la lucha de clases, que ni siquiera es una idea originalmente marxista. La lucha de clases es observable a diario, es de sentido común. Revisando el periódico en cualquier día uno ve conflictos entre patrones y asalariados, y si uno pasa por los juzgados también ha de observar disputas entre propietarios y trabajadores. No hay paz, hay conflicto permanente entre las clases, porque los que tienen quieren conservar, agrandar, asegurar sus bienes; y los que no tienen desean tener, esperan la promesa de igualdad, aspiran a la dignidad que se pisotea cuando se tiene poco o cuando no se tiene nada.

Es fácil decir que los políticos son corruptos, ineficaces, etc. Pero eso no basta para constituirlos como clase social. Los políticos poseen una ideología o motivaciones que llevan en sí la impronta de su verdadera clase social. Si un político en sus discursos enfatiza el problema de la justicia social es de izquierda, y si enfatiza el de la seguridad es de derecha.
El voto nulo pretende decir que todos son iguales, que todos son corruptos, pero aunque todos los políticos sean corruptos, queda claro que no lo son de la misma forma, unos pecan con la mano izquierda y otros con la derecha. Para mí éste es suficiente motivo para preferir a unos y despreciar a otros, y también por eso creo que el voto nulo es o una inconsciencia de clase o una conciencia enmascarada; digamos que no creo en la espontaneidad de esta propuesta, ahí en la sombra del voto nulo imagino varias cabezas (¿el doctor Simi, Televisa, la COPARMEX?), seré sospechosista, pero no puedo descartar intereses, voluntad de poder, detrás de esa supuesta protesta contra los partidos políticos mediante el voto nulo.

Se dice que el voto nulo es el resultado de que la gente se ha decepcionado de “la clase política”, pero en realidad los tiros caen contra la democracia. Algunos, aprovechando la coyuntura, han pedido que se ciudadanicen los partidos, lo cual podría significar que estos se volvieran empresariales, que la clase media-alta y alta se adueñara de ellos. Olvidan a propósito que todos los miembros de todos los partidos políticos son ciudadanos.
He pensado que yo, como pobre, como gente de izquierda, jamás podría alzar la voz en una plutocracia, en un régimen sin partidos políticos no podría tener acceso a la participación política. Si puedo participar es porque puedo afiliarme a cualquier partido, y aun sin afiliarme participar en diversas acciones que realizan los partidos, justamente con el fin de politizar a los ciudadanos.

También he pensado que, en el fondo, nuestros empresarios están inconformes con la democracia. Han visto dinero en la política y quieren invertir en ella, beneficiarse. El PAN los ha recibido con los brazos abiertos. Pero quieren más.Mientras sigan inconformes --seré optimista--, significará que nuestra democracia va funcionando, es decir, que la clase baja empieza a recibir un poco de la justicia social que merece y que puede acceder a unos cuantos espacios de poder. Y por ello voy a votar.

domingo 14 de junio de 2009

Abstencionismo

PAPÁ: ¿Qué quieres de comer?

NIÑO: Nada, no me gustó la comida de ayer, ya no quiero nada.

MAMÁ: Pero algo tienes que comer a fuerza, te puedo hacer varias cosas.

NIÑO: Dije que no quiero nada.

PAPÁ: Necesitas nutrirte, si no comes, te mueres.

NIÑO: Pues prefiero morirme.

MAMÁ: Puedo hacerte pollo, verduras, mariscos, cerdo…

NIÑO: Nada, nada, no quiero nada de eso.

PAPÁ: Bueno, voy a encargar una pizza.

MAMÁ: Yo prefiero comida china. ¿Tú qué escoges?

NIÑO: Ya les dije que nada.

PAPÁ: Anulas, ¿entonces tu voto?

NIÑO: Sí, lo anulo.

viernes 12 de junio de 2009

El octavo carmen de Catulo

Catulo es uno de mis poetas preferidos por varias razones. Es apasionado, dramatiza, es vulgar, atrevido, inmaduro y es exacto, preciso, musical. Y recordé hace poco el carmen primero en el que le pide a la virgen, probablemente a Minerva, que sus versos duren más de un siglo, y gracias a esa diosa o alguna otra, la obra de Catulo fue rescatada, antes de que el tiempo demoliera los papiros y antes de que desmantelara los códices y antes de que sepultara los libros... ojalá también sean rescatados, antes de que sucumba Internet y que se mueran nuestras lenguas.
Hice, pues, un remix, me metí de DJ poético, y armé el carmen 8 de Catulo con cinco traducciones en distintas lenguas: portugués, catalán, francés, italiano y rumano. Además de traducir yo mismo dos versitos, en los que procuré que sonara parecido al original y por eso conjugué los verbos al modo del español peninsular. Mi idea es que se pueda entender, creo yo que con un poco de esfuerzo, un hispanoparlante puede reconocer palabras en otras lenguas romance. Quizá el rumano sea el más difícil, pero los otros se entienden si uno se interesa.


Pobre Catulo, desiste da bobeira
i el que veus perdut dóna-ho per perdut
cuando te brillaban cándidos los soles
ao ires onde a menina mandava,
amato come nessuna sarà amata;
Cum nu va fi vreodata pe-acest pamant femeia.
ce que tu voulais, ton amante le voulait aussi
En verdad te brillaban cándidos los soles.
Ara ella ja no vol; no vulguis tampoc tu, que no pots,
nem a que foge sigas, nem triste vivas,
ans resisteix amb voluntat tenaç, fes el cor fort.
Adieu, femme ! déjà Catulle endurcit son âme
De nu vrei, nu te cata, nu-ti cade la picioare.
ma tu soffrirai perchè non sarai più desiderata.
Scellerata, guai a te; cosa ti può dare la vita?
Cui vei parea frumoasa? Si singura cu tine,
De quel homme va-t-on dire que tu es la conquête?
¿A quién besaréis? ¿Qué labios morderéis?
At tu, Catulle, destinatus obdura