27 ago. 2008

Un blog sin música es un error

El mes pasado escribí unas línas sobre Porno Para Ricardo, banda cubana de punk-rock. Y hace dos días detuvieron a Gorki Aguilera, líder y vocalista del grupo. Es acusado de peligrosidad. Lo han encerrado para prevenir sus posibles futuros delitos. ¿Alguien puede concebir tamaña injusticia? En Cuba los ciudadanos pueden ser culpables antes de cometer cualquier delito. Existe el pecado original para quien desafíe a esos seudo-dioses hijos de puta, los Castro.
Músicos, escritores y diversas personas han enviado una carta a Pablo Milanés que tocará mañana en la Tribuna Antiimperialista para que desde ahí pida la libertad de Gorki Aguilera.
Porno para Ricardo no toca en la tribuna (de los comunistas de la gran escena) ni saluda a la bandera ni se traga la mentira de la dictadura.
No es la primera vez que este músico es apresado. Ya pasó dos años encerrado. Y fue y es, hay que decirlo muy enfáticamente, un preso político.
No sé qué hacer ni qué escribir. Simplemente he colocado sus canciones aquí porque también pienso que un blog, como la vida, sin música es un error. Al igual que una ideología.
Las ideologías tienen mal oído. Los tiranos no saben escuchar.
La música, como la poesía, siempre es subversiva, cuando es buena, por su ritmo, por su garra, por la belleza, no por las estúpidas letras que hacen muchos trovadores, que gustan de legitimar el más terrible sistema de gobierno: el comunismo.
Escuchen, pues, Porno Para Ricardo.

25 ago. 2008

En alguna ciudad...

En alguna ciudad dormirás tranquila
verás bellas bestias de marfil o bronce
en esas mañanas sin gente
cuando habla en inglés el aire frío
tendrás también allá que ir a las tiendas
abrir los ojos y hacer cuentas
la heroicidad de cada día
de sentir la piel como un acorde último
el cansancio como un gutural temblor
el silencio como fotografía lastimada
el heroísmo de saberse cristal cada día
y la brisa
esa brisa dulce que da miedo

Escribirás para no romper los relojes
y resistir la apacible madrugada
cuando las canciones astillan
las hogueras celadas del pasado
y para aventurarte de nuevo al sueño
o a la pesadilla de la cama indomable
dejarás escrito algún doliente garabato
y cerrarás los ojos con la melodía
más pueril que encuentres
allí donde escondes tus años
de niña envejecida
niña de quietud oscura
niña que llaman joven, mujer y señora
niña sin fin
por la rudeza de la orfandad…

Vas a abrir otra vez la mirada
habrá un día quizá sin grises
con muy pocos ruidos en la calle
y un discreto olor de vergeles
si caminas entonces
si detienes tu alma
si te pones sincera a llorar la vida
estoy seguro
las piedras que amurallan los hoteles
después de un tiempo
te darán consuelo.

21 ago. 2008

Bécame mucho

Esta bonita poesía sale de lo más profundo de mi corazón, por favor, no se rían...


Bécame, bécame mucho
como si fuera un jodido
y un gran escritor.
Bécame, bécame mucho
que tengo miedo al trabajo
y soy muy güevón.
Quiero tener mucha lana
pagarme mis vicios
pero sin chambear
Piensa que soy un inútil
que no sé hacer nada
más que redactar
Bécame, bécame mucho…

¡Yépez, la porra te saluda... !

El pasado sábado 11 de agosto, Heriberto Yépez publicó en su notable Archivo hache de Laberinto (el Babelia mexicano) una crítica de las Olimpiadas. Creo que vale la pena comentarlo.

A mí me gusta el estilo de Yépez, pero siento que le ocurre lo que a otros escritores con talento para la diatriba: su calidad estilística queda al servicio de ideas lisiadas. Las afirmaciones tajantes casi siempre conducen al absurdo. Los escritores que no le temen al absurdo y que lo enuncian con maestría son recordados y valorados por ello: por su pose, por sus desplantes estilísticos, sin embargo, sus ideas se hacen a un lado, no se les toma en serio.

Yo no quiero hacer eso, sino lo contrario, rebatir esas ideas con la seriedad que siempre me caracteriza.

Dice Yépez: las culturas más autoritarias son las que más brillan en los cuadros de medallas. Está claro que lo dice por China, que por primera vez quedará en primer lugar del medallero. Pero ni siquiera China funciona de ejemplo para la aseveración porque si bien es un país que vive bajo un régimen dictatorial, años antes, allí la falta de libertades eran aún más dolosa. No quiero decir que ahora no lo sea. Lo que digo es que aún teniendo un gobierno autoritario (yo prefiero hablar de gobierno en vez de cultura ya que no sé si existan culturas autoritarias) su deporte no alcanzó el grado de eficiencia que posee en la actualidad. La mejoría se debe a óptimas condiciones económicas.

Tampoco podemos decir que Estados Unidos haya sido el país más autoritario del mundo durante los últimos veinticinco años. No voy a defender el sistema democrático de los gringos, no soy Tom Wolf ni ningún proyanqui comemierda, pero no. Evidentemente no. Su éxito se debe a factores económicos y organizativos. Por supuesto que hay un fondo autoritario en cualquier eficiente organización. Mas, como existen personas convencidas por su propia imbecilidad de que vale la pena entrenar años y años para alcanzar quince minutos de fama, se debe comprender que esas personas escogen libremente para su realización personal el deporte.

Dice Yépez: “Hay una relación directa entre frustración (el subrayado es suyo y lo puso nomás para joder) y afición por los deportes ajenos.” Quién sabe qué considere Yépez un deporte ajeno. ¿Será un nacionalista deportivo? Después redactó algo que me dolió en el alma y fue un golpe del cual todavía no me repongo y no sé cuántos años viva sumido en la depresión por la siguiente frasecita: “Entre menos realizada esté una persona o una nación, más le gustará ver futbol.”

Yo soy enfático defensor de la condición artística del futbol. No me explico cómo puede considerarse arte la mariconería del ballet y no al futbol. No sé si a Yépez le guste esa mariconería o alguna otra. No estoy enterado de cuál sea la mariconería de su preferencia.

Cito al gran jerezano acerca de Cuauhtémoc: escúchame loarte / único héroe a la altura del arte. Versos que no deben leerse como crítica a los héroes revolucionarios y decimonónicos, ni como un malhadado intento de mitificar la herencia prehispánica ni, mucho menos, como encomio al máximo derrotado, para nada. Deben leerse como lo que son: una apología que en realidad es profecía sobre el advenimiento de Cuauhtémoc Blanco.

¡A güevo, putos!

En la medida que el futbol es un espectáculo placentero no creo que pueda condenársele. Tampoco me parece justo denostar al futbol por el efecto que causa en algunos aficionados.
Además de Yépez, recuerdo a otro par de intelectuales (o aproximados a intelectuales) a quienes les disgusta el futbol: Tomás Mojarro y Carlos Monsiváis. Al primero le molesta porque vive enajenado en los dogmas marxistas. Sí, señores, el marxismo causa enajenación y fetichismo. Se sabe de marxistas que en la cabecera de su cama cuelgan al Che, se persignan trazando la hoz y el martillo sobre cara y pecho y con un dildo, también en forma de martillo y hoz, se entregan a malos tactos. Está documentado. Que se muera Fidel si miento.

Entonces, como los enajenados marxistas quieren que el hombre sea un animal de pura praxis, una especie de burro ideologizado, no aceptan que uno elija ver en lugar de hacer. No aceptan el entretenimiento. Si yo nunca voy a jugar tan bien como Messi ¿por qué no quedarme dos horas en casa viéndolo? Cuando apague la televisión sabré que debo pagar la luz, la renta y salir a trabajar. La diferencia es que estaré más relajado. Por supuesto que hay quienes sufren con el futbol y que es difícil no enojarse de vez en cuando. Hasta en esos casos veo con agrado que las frustraciones tengan un canal de salida mediante el futbol.

Y la crítica de Monsi me suena a pura mamonería. Como le gusta la pose de diva intelectual, no quiere que lo confundan con el populacho futbolero. Quizás si le gustara el futbol no estaría atrapado en el conflicto de ser al mismo tiempo izquierdoso y clasista, conflicto por el cual sus análisis tienden a la superficialidad y no al rigor crítico, que sólo puede alcanzar el intelectual congruente. Pero tal vez exagero y en verdad sólo sea cuestión de gustos. Así como yo no puedo disfrutar de la poesía de un montón de mediocres decimonónicos adorados por Monsi, él no sabe disfrutar de la estética (y la ética) del futbol.

Por último, habrá que señalar que entre los aficionados al futbol hay una gama extensísima de personalidades, con diferentes grados de realización personal. No todos vemos el futbol por la misma causa ni reaccionamos con la misma intensidad.

Me he desviado del tema. Yépez criticó las Olimpiadas, creo yo, porque desprecia al autoritarismo. Respeto su crítica, pero no creo que sean estos juegos tan oprobiosos como dice y de plano en el párrafo que no dio una, por dárselas de gurú y consejero diplomático, fue el siguiente:

Al propio Dalai Lama le faltan cojones. Confunde la compasión con la condescendencia. Le sucede lo que a Juan Pablo II: mediante el carisma de turista espiritual, oculta que no ha querido renovar de fondo su religión conservadora. Y su declaración de que espera que las olimpíadas sirvan para la paz mundial es digna de una concursante a Miss Idaho, no del líder oficial de la filosofía asiática. El budismo reducido a wishful thinking.

Dice cojones porque así es como decimos los mexicanos a lo que los españoles llaman huevos. No sé si Yépez crea que la obligación de un líder espiritual sea renovar su religión, pero eso de los cambios me parece más propio de los herejes que de los religiosos.

Tal vez tenga razón en que la declaración del Dalai parece de señorita Idaho, ahí sí me hizo reír para que vean. ¿Pero cómo se le ocurrió escribir “líder oficial de la filosofía asiática”? En esas seis palabras hay, mínimo, siete pendejadas.
¿Filosofía asiática, qué es eso? Casi, casi escribe: líder de la filosofía de ojos rasgados. Está claro que entre más ignorantes somos, los chinos más se parecen. Y a medida que uno pierde ignorancia, comienza a ver diferencias entre unos y otros. El Dalai Lama no es un líder filosófico, sino espiritual, y no todos los asiáticos son budistas ni para todos los budistas el Dalai Lama es el máximo representante. Sólo para una ramita del árbol budista. Y yo no sé si él confunda compasión con condescendencia, son dos conceptos ambiguos. Lo que me parece incontestable es que si los tibetanos eligen una actitud combativa, podría haber ríos de sangre. Y quisiera que nadie quisiera eso.

7 ago. 2008

Silente adicción

No es fácil
hacerse adicto al silencio
a la destrucción imperceptible
que hace hogar en el silencio.
Esa destrucción sólo
es gota estremecedora
cayendo en el pozo del sinsentido
cayendo, cayendo sin caer.
Esa gota taladra
hasta el aire de los días más amenos
es la mancha sepia
la invisible postilla de los recuerdos
que aun siendo buenos duelen
porque el sonido de las risas
como el sonido de las tazas
de café vacías y de plática llenas
y hasta el sonido de los besos
que jamás culminaron el intento
llevan la raíz, la espina y la mácula
del silencio
y el silencio es lenticardia
es la angustia que está exhausta
es el lazo que nos une
a los jirones dolorosos de la música
el silencio es ancla
que nos esclaviza a la tierra hueca.
El silencio es un golpe
que no se puede contener en la garganta
que expulsamos pronto
para no paralizar nuestra venas
El silencio es la eternidad
que no podemos concebir.
El silencio es el silencio.
Y yo amo en silencio
tu silencio.

5 ago. 2008

La pasión de una mujer...

La verdad, este texto me gusta. No me critiquen, ya saben que no soy humilde, la foto que lo ilustra es perfectamente adecuada...

http://www.siriusfem.com/canal6/historiasocial_pasion.html

2 ago. 2008

En gris

Qué se hace con el gris
cuando uno se dedica a la rutina
y con la grisura
que desde la mañana atraca
y ve mis pasos necios
tropezando con las mismas
cosas en desorden
sillas exhaustas y solas
zapatos sin gente
y caídas
botellas de cerveza

Nada sé puede contra el gris
ni linsoja ni reclamo
sólo destender la ropa
¿quién quiere más
lentas lágrimas sucias?
sólo lavar trastes esperando que el tiempo
por cansancio rompa
el vidrio donde vivo
en gris.