3 sept. 2009

Un mundo menos miserable

No sé cuánto tiempo tenga que se haya muerto, sé que le siguen haciendo homenajes. Tenemos una cultura que alaba a los muertos y que alaba aún más a los famosos. Debo decir que al principio me fue indiferente su deceso, después, sin que yo le preguntara a nadie, me he enterado de algunas situaciones de su vida y tengo que decir que, con ese conocimiento, me dio gusto la muerte de Michael Jackson.

Me parece que las canciones suyas que me gustan las cantó antes de que yo naciera, en otras palabras, musicalmente no lo podría extrañar. Visualmente me parecía un personaje sacado de una película de terror. Pero no es por ninguna de estas cosas que me da gusto su muerte. Éstas son más bien las que provocaron mi indiferencia.

Había sido acusado dos veces de abuso sexual de menores, se conocía su farmacodependencia, su inestabilidad mental debido a la vida tan duramente aislada que llevó y, aún así, se le concedió la patria potestad de unos niños, que quizá no eran suyos, ¿cómo, por qué? ¿Cuáles cosas pudo un juez sostener para preferirlo a él que a la madre de los niños?

Habría que ser muy ingenuo, conocer muy poco del mundo, para creer que le otorgaron la custodia de esos niños por razones legales. No, ¿qué argumentos valdrían para impedir que la madre pudiera verlos? Se trato, evidentemente, de dinero, de soborno. Estoy seguro que ningún hombre con dos juicios previos sobre pederastia y con aspecto de travesti en decadencia y con sospechas acerca de su verdadera paternidad hubiera podido ganar la tutela de sus hijos. En mi opinión, el caso de Michael Jackson, a diferencia de Elvis y de Sinatra que perdieron sus respectivos pleitos de interdicción, vino a demostrar que el sistema de justicia de Estados Unidos ya está bien podrido.

Ahora, quizá esos niños todavía puedan ser rescatados del terrible paraíso en el que vivían. Quizá hasta puedan llegar a ser personas normales, lo cual hubiera sido imposible si no muere el supuesto rey del pop, por tanto me atrevo a lanzar una sentencia optimista, con perdón de sus fans: gracias a la muerte de Michael Jackson, hoy el mundo es un poco menos miserable.

2 comentarios:

Ksiel Rodh dijo...

Lamento mucho la vida intima o personal de Michael, no lo justifico ni lo toleraria en caso de tener la certeza de dichas cosas u actos de los que se le acusa. Tampoco puedo sentir lastima por él, por la vida que tuvo como por la de nadie.

Sin embargo, independientemente que en mi aso si es un artista de mi epoca, y admiraré su talento, como el de otros tantos artistas que en sus vidas pesonales no fueron tan egregios.

Jamas ningún individuo como politico o presidente que mata y lastima niños por cientos de miles con hambre, guerra, dolor y muerte entonces si cuando mueran todas esas ratas en mundo será mejor.

Anónimo dijo...

Cuando mueran las ratas, nacerán muchas ratas más. El mundo no será mejor porque mueran una o muchas ratas sino porque los que no somos ratas sembremos a nuestro alrededor , con nuestras acciones, buenas semillas. Hagamos buenos hombres de nuestros hijos y tendremos mejores personas en el mundo.