8 jun. 2010

Tardía

Llegaste tarde a la noche
que debió ser de verano
en la que oí
encarnado y sonriente
tu distante nombre.
De seguro se deshojaban por entonces
los árboles
y los árboles para mí tenían
un rostro menos impreciso
que el tuyo.

Llegué tarde a la mañana
que debió ser también de verano
En la que vi
tras tu nombre, tras tu cuerpo
tu estilo de dulces
estratagemas y emboscadas
los árboles por entonces
para mí florecían perversiones
claras improntas de los frutos
rancios del estío.

También una noche a la noche
casi juntos llegamos tarde
a un beso liminal, remiso, nada incauto
ramalazos extraños te daban
por entonces los árboles
y confundías mi rostro con otros tantos
tantas tardanzas nos extraviaban
no encontramos cama ni techo
por las prisas y los retrasos
un día que las sombras eran calles.

Si hoy llegas tarde
¿se hará temprano con tu risa?
¿o al recoger pronto tus palabras
para no demorar tu silencio
segarás el verano?
Si callas
me inhumarías tu nombre
si lo cercenas de mi boca
se quebrarán los árboles tempranos
y como herencia me sembrarías
lo tardío.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay cabrón¡¡¡¡¡¡¡, me encantó. Vicky