28 may. 2008

Explicación


para Andrea

No imagines los poemas
hechos entre paredes misteriosas
No
son cosas simples
como ojos adolescentes
como oraciones con sujeto
con mucho sujeto
y con un triste predicado
como contar que yo
hace diez años escribí:
te buscaba
y vagando vi
un río muerto
la noche que congelé el corazón
porque el poema es una vagancia
una condición errante
y una iluminación
que permite presumir
el sentido de la vista
además, en efecto, hace diez años
yo vagaba y vi un río muerto
porque están muertos
en largos ataúdes grises
en esta ciudad los ríos
y aunque vagaba de día
mi día era la noche
y aunque mi corazón se dedicaba
a sus latidos únicamente
se me iba poco a poco escondiendo
como en un hielera llena
de recuerdos sin sentido
porque yo la buscaba, la quería mía
y no la hallé, ni la hallaré, ni la hallo
y mi corazón se derrite
y vago y veo ríos muertos
y la sigo buscando
y ella existe
lo sé, la siento
ella es en realidad la causa
la cosa por la que los poemas
no son diáfanos
porque su claridad es brumosa
porque su sonido de alas
es el silencio en flor
porque ella se disfraza
de mujer, de ciudad
de música barroca
y no está en las palabras
ni en las calles donde ambula
ni en las voces
ni en los gestos que yo amo
está en camino siempre
en huida y retorno
pero seguramente también está aquí
en este movedizo aquí
en el que te busco
aunque te sepa distante
casi extraña
casi hecha de otro idioma
y como a ella, a ti
yo te busco y voy a la calle
y veo el Río de la Piedad
ese largo ataúd gris
por donde miles de autos
y aguas negras corren
y pienso en ella
en la poesía
y en ti, en tu tornada
y mi corazón se contenta.

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