8 ene. 2008

Una luz solar de Guadalajara

Ya
ya la perdí
el sol que vi prenderse
cuando para mí solo
el alba era
detrás de la casa
del más bello rojo de Orozco
el mismo sol que silencioso
respeto tiene por la casta, pacífica
vieja barranca de Huentitán
Ya se va pronto
de las fuentes y de las cruces
mas apacienta hijos
en las miradas de las mujeres
y también a ellas
ya las perdí porque quise
la vida sin hijos
sin casa
quise mis llamas solitarias
granas y libres y ardiendo
quise el extravío
y tan sólo pude orientarme
quise ser como ellas
las personas de la tarde
que llenan las plazas
con niños, sonrisas y palomas
quise detener tu sol, Guadalajara
pero los hombres construyeron
para mí faros de adioses
construyeron las vacías calles
me dieron la carretera
para perder memorias
y la foto de un río
para verme tal como soy
verde y lentísimo
sin vidas a resguardar
para el crepúsculo hecho
para las nostalgias artificiales
los enamoramientos ficticios
el café a solas
y la música quedita
arrinconada casi
¿de qué me vale querer al sol
si jamás aplaza su ruta?
yo ni sé ya para qué escribo
si dicen las suaves piedras
donde me reclino
abandona las palabras
y callan
luego
muy serenamente…

3 comentarios:

Latamoderna dijo...

Qué bien escribes, niño... a veces se me olvida.

¿Cuál es la propuesta irresistible para Siriusfem?

Latamoderna dijo...

¡¡¡AAAHHH!! Don Pollón ya es papá de un hermoso niño, Samuel. Nomás yo aquí de chismosa.

unamás dijo...

Columnas de tiempo sostienen el reloj de tu poesía,
ejército de fantasmas deambulan en tus letras,
poeta que desgajas en alejandrinos o libres vientos
tu silencio
pecho de candela relumbrante el signo de tu sino.

Poética que carga el centauro milenario
y en esquirlas de tu pecho se desprende,
sabor eterno en letra ya lijada,
cincel y martillo rompiendo la rebaba.

Es tu palabra piel abierta y sangre viva,
cuerpo con vida cada verso en cada instante,
canto de luz es cada letra inexpugnable,
laberinto espejeante en voz de viento se prodiga.

Visiones de la gloria y el infierno
esculpes en la hoja del milagro
con buril y cincel tu arte níveo.
A ti poeta eterno,
a ti, al que vive en el portal de los amantes
de los que llevan tajado el corazón,
a ti me inclino reverente.