25 ago. 2016

El Diablo de las Palabras

Introducción


A Andrea no le gustaba la clase de español porque debía leer demasiado. Lo peor era cuando al leer todas las palabras pronto éstas le parecían extravagantes, insospechadas y hurañas, entonces debía visitar una y otra vez el diccionario, lo cual, francamente, se le hacía de hueva.

Pero una noche, quizá durante una pesadilla, Andrea conoció al Diablo de las Palabras, que a regañadientes la inició en las artes de la escritura y la lectura, de esa forma descubrió que las letras pueden cobrar vida. Sí, halló expresiones bailarinas, vocablos gesticulantes, ancianitas locuciones y voces recién nacidas, todas vivas, bien vivas.

Mas, vayamos poco a poquito, a la primera noche, quizá el primero sueño, o la primera pesadilla.
















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