2 ago. 2014

Insulto racista

Son escudos
no padecen un largo
e intenso latido en su cuerpo
cuando los aviones acercan
ruido de fuego y plomo sobre ellos.

Los escudos no sienten miedo
son como indiferentes esponjas
sin inteligencia y sin nervios.

Los escudos son cosas como edificios
a los que no les duele volverse ruinas
sin sufrimiento se derrumban.

Aquella casa derribada o aquel animal ciego
o ese ente que llamo escudo
propaga terror
por su simple existencia
ajena a la humanidad.

Los escudos nos son ajenos:
mientras nosotros queremos la vida
los escudos esperarán la muerte.
Nosotros nunca seremos ellos
porque escaparemos de la muerte
y ganaremos la guerra.

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