23 abr. 2008

Mater

I
También ella es una mujer
de brazos verdes
de olorosa alma verde
¿Quién dice que el alma es invisible?
Si uno camina por el alma
si uno se tiende
se oye el murmullo
de las hormigas
que trabajan en el alma

II
Y trabajan en ella nieblas
distintos cantos
y vocablos violetas
como árboles en abril
se deshojan los conocimientos
las buganvilias plurilingües
en las ventanas de las bibliotecas
a la querencia del repaso vuelven
y a despedirse regresan

III
Yo era contigo, mujer de nieblas
Yo era contigo, señora de las jacarandas
Yo era contigo, en tus ojos de agua
Yo era contigo, en tus aromosas islas
Yo era contigo, ciudad de libros y jardines
Yo era contigo, ciudad de hierba y paraísos
Yo era contigo, aun antes de abrazarte
Yo soy contigo, aún hoy que te he perdido

III
En ti recuerdo una amiga en llanto
alegres y bárbaros diluvios
y calientes sorbos de café
En ti recuerdo risas y tambores
y a un compañero que cantaba
cantos que con él murieron
En ti recuerdo, demasiado recuerdo
mi sentimiento de extranjería
por fin por ti vencido, patria mía

IV
Mujer felina de colmillos dulces
no me destierres al asfalto
Mujer de siempre jóvenes murales
no me condenes a las insurgencias
del vulgar ruido y del metal
Mujer de amorosas revoluciones
hazme petigrís en tus cálidas reservas
no quiero la vejez sin tus aires
de niña sagaz que contenta al estío

V
No quiero este adiós que ya es
ni esta madurez por la que caigo
del ramaje marchito de mi generación
No quiero y no puedo contra el tiempo
por ninguna metáfora retorno al edén
y en mi estrecha mente no cabe
ni siquiera la idea del alma
ciudad, mujer, mater, comprende
soy un exiliado tuyo.

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